La asociación no gubernamental en Alicante, Solidaridad Internacional País Valenciano, ha organizado en colaboración con las concejalías de Cooperación y Voluntariado del Ayuntamiento de l’Alfàs del Pi una jornada sobre el consumo responsable. “Una experiencia vivencial sobre el impacto del consumo”, explica la concejala titular del área, Isabel Muñoz, “que va a permitir conocer qué pasa cuando adquirimos un producto, las consecuencias sociales y ambientales del consumo globalizado”. Una jornada en definitiva donde se va a explicar en qué consiste un consumo responsable, su impacto en el desarrollo local y global, “y cómo l’ Alfàs del Pi puede avanzar para formar parte de la red internacional de Ciudades por el Comercio Justo”.

Una actividad que conecta ciudadanía, políticas públicas y justicia global, “posicionándonos como un municipio comprometido con un modelo más justo, sostenible y responsable”. Una jornada que cuenta con el apoyo de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Alfàs del Pi.

El consumo responsable, el Comercio Justo y los ODS. Hoy en día existen diferentes formas de contribuir a un Desarrollo Sostenible. Una de ellas es el consumo responsable, el cual podríamos definir como una forma consciente, crítica y comprometida de poner en práctica hábitos de consumo que tienen en cuenta los efectos económicos, sociales y medioambientales que están implícitos en las formas de producción que están detrás de los bienes y servicios que adquirimos, desde las condiciones laborales en las que se ha fabricado un producto hasta las emisiones de gases contaminantes que genera su transporte, entre otros. La importancia de la puesta en práctica de hábitos de consumo responsable están en la incidencia que tiene, justamente, en el modelo productivo. Así lo ha reconocido la Agenda 2030 de Naciones Unidas dedicando uno de sus objetivos a promover el consumo y la producción sostenibles (ODS 12). En concreto este Objetivo insta a todos los agente públicos y privados a que contribuyan a un modelo de desarrollo sostenible, destacando la importancia de la información al consumidor y de la educación para el desarrollo y estilos de vida sostenibles, así como el papel que desempeña el sector público mediante las adquisiciones públicas responsables. El Comercio Justo, como forma de consumo y producción sostenible, es un movimiento mundial que ha venido defendiendo y poniendo en práctica estándares y principios de producción y comercialización basados en el respeto, la cooperación, la sostenibilidad ambiental y la solidaridad, teniendo como eje la protección de los derechos de los grupos productores con el fin de crear redes de comercio internacional equitativas para todas y todos los agentes de la cadena. El pago de precios justos a las personas productoras, garantizar condiciones de trabajo decente y la equidad de género, basar la gestión empresarial en modelos cooperativos y democráticos o implementar buenas prácticas ambientales, ha permitido mejorar la vida de las comunidades productoras así como asegurar la calidad social, ambiental y para la salud de los productos de Comercio Justo para las personas consumidoras. Con ello, se evidencia que esta forma de consumo responsable contribuye a un desarrollo global y local más sostenible y equitativo, y así lo ha corroborado el Parlamento Europeo, reconociendo que es “herramienta efectiva de erradicar la pobreza y una forma de Desarrollo Sostenible”1. El Comercio Justo y sus 10 principios se prestan a ser un aliado estratégico para alcanzar los ODS y favorecer un modelo de desarrollo más inclusivo, justo y sostenible. Su contribución directa incide en un 15% de las metas establecidas en los ODS, destacando por la transversalidad de su impacto en varios de los ODS, en especial, aquellos que pretenden erradicar la pobreza extrema, favorecer la equidad de género y consolidar redes mundiales para el Desarrollo Sostenible.

















