El Centro Social Platja Albir acogió durante el fin de semana un Taller de Mărțișor, organizado por la Asociación Rumana Carpatica, en colaboración con el área de Residentes Internacionales, en un evento destinado a dar a conocer a la ciudadanía la emblemática tradición rumana que celebra la llegada de la primavera y la buena suerte.

Bajo la guía de las profesoras Delia Burcea y Angela Sular Feier, los asistentes tuvieron la oportunidad de descubrir el significado histórico y cultural del Mărțișor, así como de elaborar sus propios mărțișoare artesanales, combinando creatividad y tradición.

El Mărțișor, diminutivo de marzo, es un símbolo tradicional del renacimiento de la naturaleza, la esperanza y la buena suerte. Cada 1 de marzo, se obsequia a familiares y amigos como muestra de amistad, amor y protección. Este pequeño objeto decorativo, atado con un cordón rojo y blanco, representa la pureza y la vitalidad, así como la transición de la temporada invernal a la primavera. La tradición del Mărțișor se remonta a miles de años y se mantiene viva en la cultura rumana, conservando su significado de renovación y optimismo.

Con esta iniciativa, la Asociación Rumana Carpatica buscaba acercar a la comunidad local una de las tradiciones más queridas de Rumanía, fomentando el intercambio cultural y la creatividad artesanal.

Hasta el Centro Social Platja Albir se acercaron la concejala de Residentes Internacionales, Martine Mertes, el edil de Cultura, Manuel Casado, y el regidor de Relaciones con Colectivos y Clubs de Residentes, Patrick de Meirsman, para saludar a los asistentes.

El taller fue valorado muy positivamente por los asistentes, quienes además de aprender sobre el Mărțișor pudieron llevarse a casa sus creaciones como recuerdo de esta experiencia cultural y artesanal.