Un homenaje que ha coincidido con la entrega a la escritora y periodista mexicana del Premio Cervantes, concesión que le ha hecho sentir a la galardonada, según sus propias palabras, como «una Sancho Panza femenina que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes». «Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas», sentenciaba.

Recogemos en estas líneas la esencia de lo que se ha dicho sobre la homenajeada, merecedora del premio entre otras muchas razones, por dos: por su ingente obra defendiendo la igualdad, como requisito del desarrollo social y humano y la educación como derecho universal.